
Sus manos son como blancas perlas,
sus negras uñas similares a las mas puras joyas de obsidiana.
Diana es su nombre y mi pensamiento no sale de ella.
Su cabello tiene un contraste que captura mi vista,
y sus labios son del color de un infierno en el que quiero arder.
Tiene ojos de laberinto pues me pierdo en ellos,
o bien pueden ser dos abismos infitos en los que tiendo a caer,
la piel de su rostro hace que la nieve paresca opaca.
Puedo pensar que el invierno murió por tenerla
mientras ella buscaba al otoño.
Es una semidiosa con mente de diosa,
pisando suelos inmortales de mortales,
su cuerpo lo cubren las sombras con destellos de obsidiana.
Diana es su nombre y mi mente lo grita a cada rato.
Una profunda angustia se apodera de mi ser,
cada vez que la puerta se abre y ella sale.
El brillo de sus ojos es el del invierno muerto,
siempre que mira hacia el otoño.
La veo en sueños, pero se que es real.
Es inspiracion, su voz música, su cuerpo un poema
y su semblante es el complemento de toda su perfeccion;
pero, perfeccion es poca cosa cuando de ella se habla.
Pensamientos frios de una mente cálida, alma pura
y...mis sentimientos marchitos no embonan.
Ya súbele el volumen a esa música. se te va a apagar el estéreo.
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