
Vuelve a mi incontrolable
el silencio absoluto
y la oscuridad insaciable
en estas horas de luto.
Cesan mis oídos de escuchar
y cesan mis ojos de ver.
El corazón no puede palpitar
y alma mi cuerpo no puede tener.
La luz está al final del camino,
en la tumba está la paz.
El viento se lleva al destino,
el sueño del que no despertarás.
Sobre la tierra hojas caen
marchitas como el alma mia;
memorias y recuerdos traen
conservando mi mente fria.
Las flores aclaman el llanto
de la noche, y la pradera
tiñe de luto su canto
con tristeza verdadera.
Llega a mi un silencio mortal,
oscuridad completa y plena,
el temor se hace natural
y la soledad se hace buena.
es realmente genial!!!!!!
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