
Cuando llegue aqui alguna sombra ciega,
y en penumbra encuentres mi nombre empolvado,
reviza tu memoria, si es que llega
una imagen de mi recuerdo, ya olvidado.
Puede ser que no consigas recordarme,
entonces tirame al fondo del olvido;
si es que en tu memoria no pude quedarme,
puedes al fin, ya darme por perdido.
Volaré junto con todas mis heridas,
muy lejos, al lugar más desolado,
sin fé y con las esperanzas perdidas,
absolutamente, sin nadie a mi lado.
Ahi conmigo, y cubierto en seda,
tan lejano y frío; distantemente,
una pequeña parte de tu recuerdo queda,
que doloroso y marchito se siente.
Pero si encuentras, en medio de tu olvido,
alguna señal en tu frágil memoria,
gotas de lluvia, o quizá un sonido...
de ser recordado, tendré la gloria.
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