
Un payaso muy particular, su peculiaridad la caracterizaba un rostro miserable anegado de tristeza.
Nunca recibió un contrato, ni un aplauso, ni una sonriza. Sólo causaba lástima.
Su pasión eran las risas, la alegría, pero su miserable vida undida en fría pobreza lo hicieron desgraciado y seco, nadie reía al ver ese rostro putrefacto, mitigado de dolor, tristeza y soledad.
Aquella noche,despues de varias copas de un ron en el que invirtió las pocas monedas que le quedaban, tomó un arma y apuntando a su roja nariz jaló el gatillo. La sangre que brotaba de su cara pintada, era negra, muy negra; y su maquillaje, quedó arruinado.
La gente lo miró, la gente vió todo y lo único que pudieron hacer fué...reirse.
Se rieron, se burlaron de su muerte, se rieron de su cara manchada de sangre.
Y ahi tirado...con el arma en la mano, una sonrisa se dibujó en su rostro ensangrentado. La personas al fin se reían de él...
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