A usted le doy las ansias locas que me dan por caminar a su lado, cuando la lluvia no quiere parar.
Le doy mis manos, para que las cuide bien, para que siempre esten cerca de las suyas.
Le hago entrega de mi voz, es muy frágil y se quebrará una y otra vez cerca de tus oidos, susurrandoles un " te quiero", cada momento.
A usted, y sólo a usted, quiero darle la habitación más reconfortable que tengo en mi mente, y la hago una petición: si un día tiene ganas de guardarme en su mente, yo me alegraré de que así sea, estaré bien viviendo con usted en su pensamiento.
A usted quiero hablarle de algo que no sé qué es, ni sé como, ni sé cuando, y seré feliz de que me escuche.
Voy a entregarle corazones mordisqueados para que los muerda más y más.
Seré, si lo permite, su complice, y le entregaré las ganas que tengo por escuchar los secretos de usted.
Quiero, además, darle una y otra caricia, por aquellos días nublados en los que no puedo estar a su lado.
A usted, a usted le doy una flor, o tal vez trece, le abrazo y le digo cuanto la echo de menos, a usted, sólo a usted la beso cortandole con el filo del desahogo, queriendo remediar una de tantas heridas que me hace la soledad en su aucencia...A usted le espero, a usted la veo, a usted le quiero.
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