
Un mar en la Luna, donde termina el día y comienza la noche.
Cuando la obseción ataca, es preferible comenzar a olvidar...(ignorar).
Todo parece tan dificil y confuso.
¿Un café, señorita?...¿y la compañía?...
Elefantes blancos...con seres andróginos amórfos: el placer transformado en dolor; ampliación al sentido de la perverción.
Pálida Luna, canta canciones de cuna. Resuena el arrullo de cuando el tiempo te enreda.
Uno termina conformandose con la tranquilidad a solas, con las manos y los días, con miradas perdidas, esperando a que vuelva el sueño. Con la cabeza en las nubes.
Me vomito de curiosidad, pero disfruto las mentiras del viento. Camina más de cerca. Quiero llorar. Espoco, es muy poco, y nadie da más, nadie dá para más. Se aleja, se aleja...se va.
Y una vez más en soledad, concluye una seción de locura, bajo el aliento de una noche azul de somnoliento ensueño, se marcha la tristeza...dejando cierta melancolía, pero al suspirar el adiós a tanta marchita lágrima, una sonrisa va creciendo brillantemente en un apagado rostro, la tristeza se aleja pero aún queda en mi cuerpo, el agujero de la tirana soledad.
muy bueno me gusta
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