
Un día de estos,
me voy a meter a nadar a tus ojos,
me convertiré en viento
y pasaré volando
para acariciar tus manos.
Un día de estos,
arrullaré tus sueños
como el ruido de la lluvia,
cubriendo tu cuerpo
de abrazos congelados.
Un día de estos,
me voy a meter en tu piel,
como luz de Luna,
como cualquier ocaso
viajero, de un abril.
Un día de estos,
surcaré el mar de tus cabellos
como tiniebla solitaria,
como sombras que se incrustan
al entrar la madrugada.
Un día de estos,
seguiré tus pasos
buscando un vago alivio,
así como un suspiro
buscando ser exhalado.
Un día de estos,
me convertiré en hoja seca
y dejaré que me lleven
estos vientos de marzo
hacia el más oscuro de tus otoños.
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