
Es aqui donde comienzan mis ansias, mis preguntas, mis miedos...me llamo Ernesto y yo, como todo mundo, he sufrido situaciones poco benéficas para mi vida y mi bienestar.
Mi hermano menor, Rodrigo, murió hace poco, tan solo tenía nueve años y aún no puedo aceptar que se ha ido...y no volverá. La semana antepasada lo llevé a la ciudad, para que la conociera bien, ya que; cuando alguien desida adoptarnos, tendrá que llevarnos allá. Nosotros nunca conocimos a nuestros padres, unos disen que los mataron unos desgraciados, otros que un autobús los aplastó, y otros más disen que simplemente nos habandonaron...yo no lo sé.
El sol apenas se estaba poniendo cuando llegamos, cruzamos la avenida central y caminamos asombrados, con la vista hacia el cielo que apenas se dejaba ver por los inmensos edificios. Rodrigo estaba muy feliz, nos dirigimos al parque central; lo llevé ahi para que jugara un rato, era muy pequeño, gozaba de los juegos, ese dia estaba muy pálido y tembloroso, creí que estaba enfermo, o que necesitaba un poco de divercion, nunca lo habia visto asi. El atardeser llegó muy pronto, el sol se ocultaba y todo empezó a tornarse negro. Rodrigo estaba muy animado y ya habia recuperado el color, entonses un denso ambiente rodeó el parque y me sentí muy desesperado, un escalofrío aterrador me envolvió, no sabia que estaba pasando, tan solo escuchaba el rechinar de las oxidadas cadenas de un columpio y la risa de mi hermano. Una espesa neblina salia de la alcantarilla, y de entre esa neblina apareció el espectro magestuoso, fina ropa de seda negra y blanca tez, una hermosa damisela caminando con las sombras, llevaba una oz brillante y afilada. Mi cuerpo se paralizó y no pude ni hablar, venia caminando a espaldas de mi hermano, quien no se habia percatado, al llegar justamente tras de el, levantó su oz, Rodrigo se detuvo poniendo los pies sobre la tierra, su rostro ahora estaba más pálido y escuché que susurraba " me ha llegado la hora...¿tan pronto?", dijo esto y el espectro lanzó su oz contra el cuello del pequeño y lo atravezó sin mostrar compación, sin embargo, esto pareció no surtir efecto, pues no se le cayó la cabeza, ni siquiera derramó sangre. Rodrigo se puso de rodillas e instintivamente me acerqué. "Mirame a los ojos" fué lo último que dijo cuando ya estaba tendido en el suelo, la dama de negro lo tomó con sus manos de hueso y se lo llevó cargando en sus hombros hasta desapareser entre las tinieblas...hoy me adoptarán, una pareja llena de iluciones me recogerá a las cinco en punto, como quisiera que Rodrigo viniera conmigo, pero debo de hacerme a la idea de que no volverá...nunca más.
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