
Antes:
Una flor.
La miro todos los días,
antes de caer la noche;
y no puedo tomarla.
Son complicadas las flores.
Son húmedas y tibias.
¿Es especial mirar la Luna, juntos?
...¿Por qué no quiere salir a jugar?
Prometo hacer feliz a esa flor,
si ella permite que la haga feliz.
Quiero mirarla de cerca y
conocer la textura de sus pétalos.
Después:
Rechazo, humillación...
Flores marchitas, campos frustrados.
Y allá, al fondo de una sombra,
lejos de la Luna, lejos del Sol,
perdido en un cielo sin estrellas.
No hay lugar para mí, en la mente
de una flor...
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